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Ernesto Che Guevara




Antofagasta, 7 de marzo 1952

“Por la noche, luego de agotadores partidos de canasta, mirábamos el mar inmenso, lleno de reflejos verdiblancos, los dos juntos, apoyados en la borda, pero cada uno muy distante, volando en su propio avión hacia las estratosféricas regiones del ensueño. Allí comprendimos que nuestra vocación, nuestra verdadera vocación, era andar eternamente por los caminos y mares del mundo. Siempre curiosos; mirando todo lo que aparece ante nuestra vista. Olfateando todos los rincones, pero siempre tenues, sin clavar nuestras raíces en tierra alguna, ni quedarnos a averiguar el sustratum de algo; la periferia nos basta. Mientras todos los temas sentimentales que el mar inspira pasaban por nuestra conversación, las luces de Antofagasta empezaron a brillar en la lejanía, hacia el noreste. Era el fin de nuestra aventura como polizones, o, por lo menos, el fin de esta aventura, ya que el barco volvía a Valparaíso.”

Ernesto “Che” Guevara, Diarios de motocicleta, Ocean Sur
Titicaca, 26 de marzo 1952

“Como puntitos diseminados en la inmensa superficie gris, emergían una serie de islas en lontananza; el guía nos contó la vida de los pescadores que allí habitan, algunos de los cuales apenas han visto un blanco en su vida, y viven apegados a sus costumbres ancestrales, comiendo los mismos artículos, recogiendo la misma pesca en la misma forma que hace quinientos años y manteniendo inmaculados sus trajes, ritos y tradiciones.”

Ernesto “Che” Guevara, Diarios de motocicleta, Ocean Sur
Choel Choel, 25 de enero 1952

“Y pasamos varios días, atendidos a cuerpo de rey. Alberto me sacó una foto con mi indumentaria hospitalaria y mi aspecto impresionante, flaco, chupado, con ojos enormes y una barba cuya ridícula conformación no varió mucho en los meses en que me acompañó. Lástima que la fotografía no fuera buena, era un documento de la variación de nuestra manera de vivir, de los nuevos horizontes buscados, libres de las trabas de la “civilización”.

Ernesto “Che” Guevara, Diarios de motocicleta, Ocean Sur


1951

“En cualquier libro de técnica fotográfica se puede ver la imagen de un paisaje nocturno en el que brilla la luna llena y cuyo texto explicativo nos revela el secreto de esa oscuridad a pleno sol, pero la naturaleza del baño sensitivo con que está cubierta mi retina no es bien conocida por el lector, apenas la intuyo yo, de modo que no se pueden hacer correcciones sobre la placa para averiguar el momento real en que fue sacada. Si presento un nocturno créanlo o revienten, poco importa, que si no conocen personalmente el paisaje fotográfico por mis notas, difícilmente conocerán otra verdad que la que les cuento aquí. Los dejo ahora conmigo mismo; el que fui…”

Ernesto “Che” Guevara, Diarios de motocicleta, Ocean Sur